PDP Readiness: del marco normativo a la herramienta operativa
24.02.2026
Punto de partida
La aprobación del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) sitúa al Pasaporte Digital de Producto (PDP) en el centro de la transformación industrial europea. Sin embargo, más allá del marco regulatorio, muchas empresas se enfrentan a una pregunta clave: ¿qué significa realmente estar preparadas para el PDP?
La cuestión no se limita al cumplimiento formal. Implica identificar qué variables son estratégicamente críticas, gobernanza del dato, trazabilidad, interoperabilidad, integración real de la sostenibilidad en el ciclo de vida, y cómo priorizar inversiones en un contexto de recursos limitados. Desde el proyecto EDIT se ha entendido que no era suficiente trasladar una checklist normativa; era necesario construir un marco propio que tradujera la regulación en decisiones empresariales concretas, operativas y medibles.
De la reflexión normativa a la construcción de la matriz
La matriz de madurez no surge como un ejercicio teórico, sino como resultado de una fase de diagnóstico exploratorio rigurosa. Se realizó una revisión sistemática de la literatura técnica y del desarrollo normativo europeo vinculado al PDP, complementada con el análisis de las aportaciones de investigadores de MIK especializados en digitalización industrial y sostenibilidad.
Este trabajo permitió delimitar los dos ejes estructurales sobre los que se construye el PDP: digitalización del producto y sostenibilidad. A partir de ahí, y en el marco de la Acción 3 del proyecto, se definieron los cuadrantes y los mínimos requeridos en cada nivel de madurez. Los niveles bajo, medio y alto se establecieron mediante criterios acumulativos y verificables, garantizando que cada posición en la matriz reflejara situaciones reales observables en las empresas y no categorías abstractas.
La matriz se concibe así como una herramienta estratégica de orientación: permite identificar el punto de partida, visualizar un perfil de destino y ordenar la transformación de forma progresiva.
Metodología: diagnóstico, contraste y diseño de itinerarios
La metodología de la Acción 3 se estructuró en torno a tres herramientas complementarias: diagnóstico sectorial, panel de representantes y diseño de itinerarios de transformación.
En primer lugar, se realizó un análisis territorial con fuentes secundarias para evaluar el grado de madurez de los sectores respecto al PDP. Posteriormente, estos resultados fueron contrastados en sesiones presenciales con expertos sectoriales, siguiendo una dinámica de prework, trabajo colaborativo y postwork que permitió acumular aprendizajes de forma sistemática.
El resultado fue doble: por un lado, una caracterización clara del posicionamiento sectorial; por otro, la definición de hojas de ruta adaptadas a distintos perfiles empresariales, orientadas a facilitar una transición ordenada hacia modelos más digitales, sostenibles y trazables.
El papel del panel experto
El panel de representantes sectoriales estuvo integrado por nueve profesionales con amplia trayectoria en los sectores prioritarios del proyecto —agroalimentario, mobiliario y equipamiento, y textil— así como en los ejes transversales de sostenibilidad y digitalización del producto.
La combinación de perfiles procedentes de agencias de desarrollo, asociaciones industriales, clústeres, consultoras especializadas en economía circular y plataformas de innovación permitió incorporar una visión práctica y contrastada. Su contribución fue clave para validar hipótesis, priorizar retos y garantizar que tanto la matriz como los itinerarios respondieran a dinámicas reales del tejido empresarial.

Retos para la implantación del PDP
La implantación del PDP supone una transformación sistémica que afecta a estructuras técnicas, organizativas y culturales. Entre los retos priorizados destacan, en primer lugar, los costes asociados a la digitalización: inversión en infraestructura tecnológica, actualización de maquinaria, integración de sistemas y capacitación del personal. Para muchas pymes, la percepción del retorno de la inversión condiciona decisivamente el ritmo de adopción.
A ello se suman desafíos vinculados a la gobernanza del dato: garantizar calidad, fiabilidad y estandarización de la información, asegurar la interoperabilidad entre sistemas y cumplir con los requisitos normativos en materia de protección de datos. Sin una arquitectura de información sólida y compartida, la trazabilidad pierde eficacia.
En el plano estratégico, la selección de indicadores y KPIs adecuados, así como la integración real de la sostenibilidad en la toma de decisiones, representan otro desafío relevante. El PDP no puede gestionarse como una obligación aislada, sino como parte de una transformación que conecta eficiencia operativa, posicionamiento competitivo y acceso a nuevos mercados.
Finalmente, el desarrollo de capacidades y la coordinación entre agentes del ciclo de vida completan el mapa de retos. La escasez de talento especializado y la necesidad de alinear actores con distintos niveles de madurez refuerzan la idea de que el PDP exige una transición coordinada, no actuaciones fragmentadas.
Agentes clave en la implantación del PDP
La identificación de agentes relevantes permite comprender la complejidad del ecosistema industrial y diseñar estrategias ajustadas a cada realidad sectorial.
En el sector agroalimentario, la cadena de valor abarca desde la producción primaria hasta el consumo final. La atomización del tejido productivo, especialmente en la fase primaria, introduce dificultades en la digitalización y recopilación de datos. Sin embargo, existen avances en trazabilidad derivados de obligaciones previas. La gran distribución, aunque no es agente crítico en la implantación técnica, ejerce una fuerte capacidad de tracción sobre el conjunto de la cadena.

En el sector de mobiliario y equipamiento, el diseño y la producción adquieren un papel estratégico. La incorporación del ecodiseño, la selección de materias primas certificadas y la adaptación a normativas internacionales condicionan la implantación del PDP, especialmente en empresas con orientación exportadora. La heterogeneidad del sector exige enfoques diferenciados según perfil de empresa y mercado.

Por su parte, el sector textil presenta una cadena globalizada y compleja, donde la trazabilidad de materias primas, la gestión de sustancias químicas y la circularidad de los residuos adquieren especial relevancia. Las diferencias territoriales en grado de desarrollo normativo y estructura empresarial refuerzan la necesidad de itinerarios específicos adaptados a cada contexto.

Comprender los retos y mapear los agentes no es un ejercicio descriptivo, sino la base para diseñar herramientas útiles y políticas de acompañamiento realistas. El Pasaporte Digital de Producto no debe convertirse en una barrera adicional para las pymes, sino en una palanca de modernización industrial. La matriz de madurez y los itinerarios desarrollados en el proyecto EDIT buscan precisamente eso: transformar una exigencia normativa en una oportunidad estratégica de competitividad sostenible.